Muerte
De niño, más de una noche me diste miedo.
Te infiltrabas en mis pensamientos
como toxina en la sangre tras una picadura:
no me matabas,
pero dejabas secuelas.
¿Lo disfrutabas?
¿Disfrutaste cada lágrima,
cada pensamiento oscuro,
cada apretón en el pecho?
Fuiste la estaca de mis sueños,
la excusa de mi pereza.
Hoy te observo con indiferencia.
Cada intento tuyo, cada susurro,
lo veo como un rugido apagado.
Por más que lo intentes…
ya no haces efecto.
Después de tantas picaduras,
soy inmune.
Hoy tomo a la serpiente
y le corto la cabeza.
La alzo al cielo en señal de victoria.
Te doy las gracias:
fuiste parte del proceso que me forjó.
No soy la mejor espalda,
pero sí la que más golpes ha recibido.
Y soportaré los que estén por venir.
Y si regresas,
no dudes que iré por tu cabeza.
Sin más,
cuando sea hora de partir de este mundo,
me iré sabiendo
que viví más de una vida…
aun sabiendo que solo se tiene una.
— Erick Arias
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in