Y yo que soy amante de la nostalgia, nunca me ha gustado regresar a los lugares
donde he muerto,
ni a donde me han matado,
pero los faroles siempre terminan
señalandome el regreso a esa tumba;
flanqueada por la idea del retorno,
por la idea de lanzarme a sus pies
y rogar otra oportunidad
a la muerte.
Exhumo el cuerpo que yo misma enterré,
profano su paz con ideas del pasado,
porque si lo he lanzado al noveno circulo del infierno
no tendría porque buscar su redención,
pero cada tanto ruego por su alma
y por la mía,
y por la de todos.
Como si en ese acto, consiguiera ser perdonada.
El día en el que deje de caminar en el cementerio
Tal vez los fantasmas
Dejaran de ser fantasmas;
y yo dejaré de ser yo,
Y tal vez, seré quien debo ser,
aunque sin las partes que ya no tengo.
En este acto de exhumación,
tal vez,
solo tal vez,
encontraré una chispa de redención,
un camino hacia la luz,
donde mi historia pueda ser mía,
donde mi voz pueda finalmente
ser escuchada.
Donde no tenga que seguir
caminando entre muertos.
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