He descuidado mi pelo, mis dientes, mis uñas
Mi rostro se convierte en la cara de la luna irritada y cansada
Mi luz dejá de resplandecer y mi mirada se agacha por pena, por culpa
Ya no quiero tener que sentir cada minuto como la muerte juega con llevarme con ella
Quiero que lo haga
Las gotas de mis ojos se transforman en océanos y mis manos se convierten en hilos rojos de desesperación
Me abrazo y no me siento a mi mismo, he estado con este desconocido tantas veces que reconozco su paso lento
Me elevo a la torre más alta y deseo saltar pero me regresa la cobardía agarrada de la cintura
Las pesadillas me consumen, me queman y me aterran cuando despierto y veo cada día la rutina tragarme con sus dientes de bestia
Ya no sueño, ya no anhelo, ya no pienso, ya no quiero, ya no peco

Diego J. Vazquez
Las pequeñas historias nacen de las grandes mentes y un corazón herido es el instrumento perfecto para hacer de las palabras una melodía triste.
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