Los estoy velando en una capilla blanca y pulcra, mientras escucho como la vida más simple transcurre afuera de las puertas.
Hace meses están en esa caja de pinotea, forrada en una seda preferente para vivos que para muertos, pero merecen esa tela porque yo dejé que murieran en el fuego cruzado.
Repito el discurso todos los días a personas ausentes; ellos deberían estar acá, pero si no vieron a mis amados en vida no merecen llorar su insignificante muerte.
"Aquí yacen mis profundos sueños, los hijos de la sangre que recorre mi corazón ante cada verso y cada pasión. Mueren mis angeles sin conocer la luz, cayeron del nido sin siquiera abrir los ojos y yo soy la mayor responsable de su partida."
Lloro frente a esa noble madera todos los días, abrazando mis astros apagados por mi o por vos. Todas se llevaron un pedacito de mi corazón y ahora no deja de sangrar porque solo me ha quedado la mitad.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in