Evité publicar(te) porque cada escrito contenía un poco del disgusto de mi pecho.
Evité escribir(te) porque mi mano no sabía escribir nada que no fuera con el odio de mi corazón.
Admito el error, quizás oculté demasiado lo que sentía incluso de mí misma.
Oh, ¿cuánto enojo puede aguantar una persona? ¿Cuánto rencor? ¿Cuánto odio?
Creí que era correcto no admitir a mis amigos las cosas que habías hecho, porque sería romper una lealtad que, por lo que ahora veo, estaba rota incluso antes de que yo lo supiera.
Y me gustaría decir que aún sigo creyendo en tu palabra, pero solo veo faltas.
Intento ser sensata, buena, incluso leal a una persona que ya no me es leal de vuelta.
Intento acallar los pensamientos de mi cabeza y coser mi boca.
No es mi intención odiar(te) el sentimiento, pero la forma en la que solo cambias todo a tu gusto no solo hiere, quema.
A veces quisiera golpearme y golpearte.
No soy una persona realmente estable, no mantengo cosas y lo sé, ambos lo sabemos bien.
Pero cómo odio la deslealtad sin honor.
¿Y cuánta cobardía puede tener un hombre como vos?
Y me cansé de fingir, de ignorar, de hacer la vista gorda a vos.
El enojo me molesta, pero más molesta tu pésimo sentido del humor.
No lo sientas como ataque, es solo para decirte que pienses.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in