Tu reacción al despedirme de ti no fue la que esperaba. Estabas tan cegada por el amor de quien esperaba a tu lado, que mis palabras no fueron más que un ruido perdido entre tus emociones. Tal vez tuve la culpa al decirlo en ese tono y tú lo tomaste como una broma, mientras yo me iba rompiendo por dentro con cada gesto sin importancia que hacías, demostrando que mis palabras no valían tanto para ti.
Aun así, solo espero que te encuentres bien, donde sea que estés. Te deseo todo lo mejor de corazón, lindo lirio que me acompañaba en cada delirio.
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