Había cerrado mi pecho con llave,
cansado de promesas que dolían más que el silencio,
y de abrazos que sabían a despedida.
Creí que ya no quedaba nada,
que el amor era solo un eco del pasado.
Pero llegaste vos.
Con esa paz que no pide,
con esa mirada que parece entenderlo todo,
y en el roce más simple,
hiciste que el miedo se sintiera pequeño.
Tus palabras no buscaron curarme,
solo quedarse.
Y en ese gesto sincero,
mi corazón volvió a latir distinto,
como si reconociera algo que siempre esperó.
Ahora confío, sin pensarlo,
porque en tus brazos aprendí
que no todo amor viene a doler,
que también puede arder sin destruir,
iluminar sin quemar.
Me enamoré de tu calma y de tu fuego,
de cómo hacés que mi alma descanse
mientras mi pecho se enciende.
Y aunque no sé a dónde nos lleve esto,
sé que gracias a vos…
volví a creer.

ivan martinez
Aca voy a publicar las cosas que siento cada día , solo escribo estas cosas para desahogarme .
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in