El anhelo abrazador y un instante de suspiro han convergido en lo que yo soy y seré.
No soy más que una humana con un aliento devorador, llena de una alma infinita con un cuerpo pequeño, ¡qué cansancio!, he pasado mil desvelos y mil amores egoístas, nada funciona sin una intención.
He sido catadora de anhelos, cada paso que doy fue previsto de peldaños engañosos que habitaban en mi inquietud, ahora lo sé, pero tengo ganada la experiencia de unos pies que, solo surcaron arenas irreconocibles e incomprensibles para otros, no estoy segura, pero estoy segura, ninguna de estas dos son diferentes.
No es cuestión de dividirse, es la unión de las cosas, qué tanto se unifican para volver a separarse, mostrar un canal que habita en lo que hacemos, somos y pensamos, eso si, todo tiene un límite, cuando el otro no es alimentado, es cuando se debe parar.
Obtengo respuestas que me amamantan por instinto y por inercia respondo al llamado, solo es un valle hermoso con penurias al cual no me he acostumbrado, he desenvuelto y he encerrado, he castigado al otro tanto como a mi y estoy orgullosa de aquel error.
He acumulado lo que he podido para desprenderme de nuevo, no ser amada me asusta pero consumirme por algún hecho me asusta aún más y por eso sigo tan firme como ayer.
Estoy hecha del sol, tierra y agua, estos tres elementos se mezclan como un líquido lechoso, del que vine, del que daré y me iré.
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