¿Qué hacer cuando el corazón se rompe hasta hacerse añicos y las lágrimas de uno son testigos mudos de tantos fracasos?
En la búsqueda de respuestas, solo encuentro más preguntas, y en el laberinto del dolor memorias de aquello que alguna vez fue. De nuestra historia juntos.
Hoy la vida parece andar en automático, al igual que yo desde que se fue. Esta misma que un día se empeñó en quitarme aquello que mas amaba hasta dejarme huérfano, hundido en un mar de pensamientos que solo me conducen a más fracasos.
¿Por qué estoy condenado a sufrir? ¿Cuánto falta para volver a coincidir?
Las respuestas no llegan. Hoy el tiempo una vez más se detiene ante la espera de un regreso, de ese alguien que ya no me ama, pero el vacío persiste al igual que la marca que ella dejó en mí. Y no me da temor confesar que todavía la amo con locura. Ahora solo existo en su memoria, ya no estoy en ese corazón que un día me amó. Soy un recuerdo más, un acto sin terminar. Soy alguien roto.
Ojalá que se olvide de mí
Ojalá que su nombre se me olvide mañana
Ojalá ser eternos en otra vida
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