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Vacía de gracia.
Y el Ángel del Señor se apareció a aquella mujer niña y le dijo:
"El Espíritu Santo te llenará con su Gracia y concebirás al Hijo de Dios..."
-Eh, eh, para el carro, angelote. ¿Qué es eso de que me voy a quedar preñada de un Espíritu?
-Es la voluntad de Dios
-¿Y mi voluntad, qué?
-Mujer, Dios no es cualquiera...
-¿Y yo sí soy una cualquiera?
-¡Por mi Jefe! No, mujer, yo no he dicho eso. Tú eres la elegida...
-Pero si todavía ni he conocido varón, además me vino la primera regla hace solo tres meses. No he vivido y ya me quieres liar criando a un niño.
-No un niño, es el hijo de Dios.
-Como si es el hijo de un registrador de la propiedad. A mí no te me anuncias así como así. Sin avisar siquiera.
-Pero es que Dios...
-Solo sí es sí. ¡Qué lo sepas!
-Pues a ver qué le digo yo ahora al Divino.
-Dile que no me da la gana perder mi juventud por un capricho suyo..
-Dios no tiene caprichos. Dios vela por la salvación del mundo.
-Pues muy bien, pero si es tan listo y poderoso, que piense y haga otra cosa. ¡Qué ocurrencia! Dejar embarazada a una muchacha virgen. Ni al que asó la manteca. Vamos hombre...
-Bueno, vale, no te me anuncio, pero que sepas que a Dios no le va a gustar esto.
-Si le gusta como si no. Que se embarace Él de Sí mismo. ¡Hombre ya! ¡Qué siempre tenemos que pagar los mismos! (Las mismas).
-Pues mira, en eso, entre tú y yo, sí que te voy a dar la razón.
-Puedes dármela o no, pero tenerla la tengo.
-Ya te digo. Y el caso es que yo tampoco ando muy conforme con este entramado Divino.
-¿Tienes quejas?
-Sin ir más lejos: ¿Por qué los ángeles no tenemos sexo? No es que sepa muy bien como funciona eso, pero es tanto lo que tiene uno oído...
-En eso estamos igual. Una escucha cosas, pero como hasta tocarse está mal visto.
-Al menos tú tienes algo que tocar, pero mira yo...
-¡Coño! ¡Si estás liso y sin orificios!
-Pues así para toda la eternidad.
-Ah, no, pues no hay derecho.
-Eso pienso yo.
Y de ese anuncio interruptus surgió una huelga de Ángeles y en Belén no nació Dios alguno ni unos reyes deambularon por ningún desierto ni Herodes se lío a matar niños. Y José vivió soltero y tan tranquilo haciendo sillas, mesitas de noche y otras cosas por el estilo en su carpintería, y Pedro fue pescador toda su vida y Judas, Judas se dedicó a la cerveza artesanal.
Y el Vaticano es hoy un populoso barrio de Roma, con no muy buena fama.
Y la gente cree en un tal Maradona.
Y todos los reinos tienen fin. Como este cuento.
Amen.
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