Tengo 2 verdades para decirte, mi amor
Dios me amaba, sí, pero nunca tocó la puerta de mi casa
por eso te pido hoy una sola cosa,
solo una
salvame,
pensá en mí
y no me lo digás
hacelo en silencio cuando arranqués la maleza que acecha tus plantas,
cuando veas como se agiganta en tu baño la mancha de humedad,
cuando reahogués la cebolla que te hizo llorar mientras la cortabas
hubo un tiempo en que la fruta era siempre compartida, ¿te acordás?
los gajos de naranja que dejabas en mis manos
el sabor del mango que inundaba nuestros labios
hubo un tiempo en que entendía por qué el domingo es sagrado
la siesta, el sol
el pasto, el amor
llegando al final sólo fuimos una jaula con las uñas marcadas,
una herida automutilada
pero nunca me voy a olvidar el principio:
cuando solo queríamos construir una casa
quedate con eso que yo me llevo conmigo el resto
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