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PSOE yenca.
El impuesto al salario mínimo no sería descabellado si el salario mínimo no fuera tan mínimo. Aquí sube todo de manera descontrolada excepto el salario de quienes menos cobran que siempre es motivo de grandes disquisiciones, de oposiciones empresariales, de controversia, de tertulianez televisiva.
Véase la carga impositiva de la gran banca y de las empresas energéticas y se compare con lo que en impuestos paga el asalariado y el modesto autónomo. Para este asunto de la justicia impositiva no hay titulares de prensa. Las grandes empresas saben cuidarse del ruido mediático.
El PSOE gobierna a veces, y cuando lo hace, es un partido diferente al partido que es en la oposición o en campaña electoral. En teoría es izquierda, pero en la práctica, siempre, siempre, siempre, gobierna muy favorable al Capital, muy tendente a su derecha.
En lo referente al Pueblo, el PSOE se equivoca, aunque tiene tanta adhesión inquebrantable, que, al igual que le pasa al PP con su contumaz delincuencia, no hay factura que pague por ello. Fachapobres y pesoistas son pertinaces y su voto es cautivo mientras vivan.
Lo del partido de la rosa (no Quintana), es demencial porque traiciona su propia sustancia como socialista y obrero, como republicano, como partido del y para el Pueblo.
Serán las deudas adquiridas, los muertos en los armarios, el servilismo atávico, el paraíso prometido de las puertas giratorias, o será un cúmulo de todo eso, pero sea lo que sea, al PSOE, lo que menos le importa, como le pasa a los partidos de derechas, es el Pueblo.
Pedro Sánchez no solo no es un rojo bolivariano como se quiere hacer ver desde las retrógradas derechas; no es siquiera un socialista moderado. Y si lo es, no actúa en consecuencia.
Son muchas las evidencias.
Quizás no pueda ser lo que es por estar atado por donde se ata a San Cucufato, pero si es que así fuera, lo debería decir, dejar de disimular, ser claro.
No hay hoy más izquierda posible en España que lo que representa lo que queda del tan zaherido partido morado (que tampoco es extrema izquierda, como se vende), el resto de la suma/resta es un engaño. Uno más al Pueblo llano.
Pueblo al que torean con múltiples trapos: fútbol corrupto que divide al personal entre merengues, colchoneros, culés, acusándose de tramposos; religión hipócrita que procesiona violencia y se ofende con cualquier estampa; programas de tele que nos dividen en motistas versus broncanianos; y en todo anzuelo picamos. Y discutimos en las redes y en los parques y en los bares.
Mientras, los grandes son cada vez más grandes, más ricos, más poderosos ( beneficios bancarios que aumentan cada año sin acordarse en las juntas de socios de que una vez engañaron al Pueblo y por el Pueblo, tras su ruina, fueron rescatados).
Aumenta la riqueza de los ricos a costa de que los pobres aumenten en pobreza.
Hay en todo esto una lógica siniestra.
Hay, una mierda muy grande.
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