Un día conmigo con estrés postraumático, ideación suicida y de licencia en el trabajo
Apr 16, 2026

Son las 18.50 de la tarde, llego a esta hora con la mente mucho más clara de lo que la tuve en el día, pero este empezó mucho antes.
Me desperté ocho de la mañana, me quedé en la cama. Empecé a escribir al servicio de atención al cliente de Frávega, que no me manda unos auriculares con cancelación de ruido que compré hace unos días. Y la página prometía, entrega a las 24hs y, básicamente, por eso compré ahí. Inicié un reclamo, me mandaron por mail que iban a hacer algo con eso, no hicieron nada, obviamente.
Con dolor de cabeza empecé a recordar algunas cosas que soñé anoche, un poco borroso todo. Situaciones dónde el abusador se transformaba en el escritorio dónde estudio o era una especie de humano pulpo con el pelo amarillo que me tocaba cada vez que estaba concentrada algo. Comen vulnerabilidad, desayunan lágrimas y cenan cerebros empáticos.
Seguí dormitando y teniendo sueños bastante más macabros que prefiero no relatar. De pronto eran las 11.48am. Esta lloviendo, garúa finito y extraño abrazar. Me doy cuenta que a las 11 tenía psicologa, me la perdí. Su mensaje en el celular.
No contesto, tampoco contesté aún. Faltan dos minutos para las siete de la tarde. Y si miro en retrospectiva pasé en siete horas por los mismos estados que antes hubiera pasado en un mes, pero sin el deseo de morir. Me llegan más mensajes, consultandome cuestiones comunes del trabajo. Me bloqueo. No puedo contestar. Mi mente se transforma en un televisor que trata de vivir imágenes viejas.
¿Cómo llegué hasta acá? ¿Por qué no tengo una vida común? ¿Por que estoy así? ¿Por que no puedo amar? ¿Por qué no voy a poder amar nunca más? ¿Qué son todos estos recuerdos de roces y enfermedad que alguien metió en mí mente cuando yo no estaba viviendo con abuso? ¿Y ese grito? ¿Por qué me quedé paralizada cuando me maltrataron como si fuera culpable de algo, merecedora del abuso... del maltrato? ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? Esto no es mío. Me miro al espejo y parece ser el cuerpo que acompañó más de treinta años... pero lo que está dentro no es mío ¿Qué son estas situaciones dónde fuí utilizada de blanco de tiro de la bronca de los demás por crímenes cometidos por un abusador cobarde? Eso va a matarme un díab¿Por qué me quiero meter la mano adentro y sacar algo que no es mío y dejar mi alma en paz? ¿Dónde están mis amigas? ¿Por qué nadie se da cuenta de la verdad? ¿Por qué nadie quiere mirar? No soy un objeto, soy una persona, o al menos eso era
No sirvo para nada, molesto a todo el mundo, no puedo habitar otra cosa que lo que me hicieron. No tengo posibilidad, solución ni salida. Estoy muriendo en un desierto social dónde todos y todas tratan de sobrevivir. Simplemente quiero explicar lo que me hicieron y morir en paz. La idea de todos los días. La paz.
Le tengo que agradecer a mi amiga que me escuchó, a mi otra amiga que me entiende, a la otra que lo vivió y poco le tuve explicar, a mis viejo y mi vieja por haber estado, a todas los que como pudieron se quedaron.
Le tengo que explicar a la sociedad que esto existe y si lo agarran a tiempo pueden salvarle la vida a alguien.
Muchos pensamientos en relación de a quienes le arruinaría la vida si encuentran mi cuerpo muerto.
Impulsivamente salgo de mi casa, me acuerdo que las facultades de huma y psico tienen terraza. Un chico lo hizo así.
Camino sin caminar, pienso sin pensar, vivo sin vivir. Estoy paralizada y solo puedo mover las piernas en dirección a la muerte.
No le escribí a nadie para agradecerle ¿Qué van a decir mis estudiantes de 16 años? Pienso en la piba algo vió y tuvo la confianza de contarme que ella tampoco quería seguir viviendo. En lo que me dijo el director, que muchisimos pibes y pibas no ven futuro posible, que hay muchos casos. Pienso en todo lo que puede llegar a quedar roto cuando ya no esté. En el fondo sé que viva resto más de lo que sumo. Desacelero un poco la caminata, empiezo a pensarlo. Llueve. Quizás estoy buscando dopamina, por eso debe ser que quiero que me lleguen los auriculares. Quizás me comporté como una inutil total durante todo el día. Quizás estoy evitando terriblemente contestar los mensajes. Con la apariencia de alguien que olvidó algo poco importante, unas cuantas cuadras después, doy la vuelta, camino en otra dirección y busco las llaves.
Vuelvo a la casa, me siento en la mesa con el mate preparado. No se en qué momento. Entro al chat de mi amicha, borro el mensaje de despedida que escribí y nunca envíe. Le pregunto si podemos hablar a la salida del laburo. Me dice que agarró unas horas más, que sale a las diez de la noche.
Contesto los mensajes del trabajos, pido mildis, me dicen que no hay problema. Mejor.
Voy a la dietética que está a la vuelta de mi casa, compro maní con chocolate, me enojo con Naranja porque no me abre la app para pagar. Busco en Google, problemas con Naranja y me salta una noticia de un juicio millonario por inventar consumos en las tarjetas de crédito de las clientas. Yo soy clienta y pago la tarjeta todos los meses con los ojos cerrados. Ay no. Voy, vengo, consigo pagar.
Camino. Me mojo. Siento lo frío de la lluvia en mis brazos agrietados. Me siento, como, dopamina. Desespero. Hago mal, pero hago. Abro una agenda que compré hace algunas semanas de la marca Chimi, que es linda, pero podría ser mejor.
Pienso en esto. Lo que significa para la mente pasar de pensar en tus ultimas horas de vida a planificar una clase, estudiar un texto. Es nefasto. No debería ser, pero es. Y lo odio. Cuando me canse. No estaré más aquí. No solo yo, todas/as quienes vivimos así.
Pero Si. Para que se entienda nuestro comportamiento contradictorio: podemos estar muriendo o a punto de intentarlo, pero aparece una excusa, una falla en la organización del plan de la muerte, alguna responsabilidad pelotuda, algo, que te hace decir: me voy a comprar una agenda con stickersy colores para todo el año. Y la pedís, y la comprás. Y la rayás, y escribís lo que sentís y lo que pensás. Hasta que llega otro día y te queres volver a matar. Es estresante. Yo creo que cuando lo haga no le voy a avisar a nadie pero no me perdonaría irme sin utilizar toda la información que tengo sobre los abusadores integrados, intentando aportar a que las mujeres vivan un poquito mejor. En fin, mucho mejor la agenda Watermelon. No hay con que darle. La mejor de todas. Los colores, las letras, las imágenes, los stickers, todo, todo.
¿Por qué estoy viviendo este día extraño dónde interactué más veces con empresas millonarias que con mis amigas? que mundo de porquería, viejo.
Mi mente es un canguro que va saltando de idea en idea, creando caminos imaginarios que elevan mi dopamina hacia un lugar que me hace sentir mejor. Peeero, mis amigas, hermanas, compañeras, camaradas (comunista ella) me cuesta la resolución de los asuntos. Bajar toda esta energía y máquina de ideas a la tierra.
El canguro empezó a saltar. Y si hago esto, y si hago lo otro, en realidad mirá todo lo que hice, en realidad no soy tan mala, en realidad si puedo aportar algo al mundo. Y si puedo recuperar mi capacidad de sorpresa, y mis conexiones neuronales pueden mejorar y si, y si, y si. Quizás podría vivir. Y hacer esto, y aquello, y lo otro.
Mi mente está agotada. Igualmente me voy a poner a avanzar con mis tareas de trabajo/estudio. ¡El pene del pato!, se me rompieron los auriculares. No importa, lo tendré que hacer igual.
¿Hacemos un mate?
Son las 19.41hs.
Cuatro años antes, me hubiera levantado con una sonrisa y me hubiese puesto a estudiar a las 8 de la mañana. No hay derecho a que impunemente te arruinen la vida de esta manera.
Preferiría estar muerta.
¿Por qué compro una agenda?
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