Ya pasaron años de tu partida, ¿qué duró, no? Pero así es la vida, me dijeron. Supuestamente se cumplió un ciclo, o quizás simplemente tocó eso. Dudo mucho que haya más misterio. Así es la muerte, ¿no? En fin.
Te sigo recordando todos los días, en todas mis rutinas, en mis pensamientos, mis pasiones, en mi personalidad, en todo. Muchas veces me pregunto por qué te fuiste si lo sos todo para mí. Me pregunto por qué la vida te alejó si tan solo empecé a abrir mis ojos. ¿Tan temprano te fuiste? ¡Qué dolor que lleva mi alma! No sabes cuánto te extraño.
Anhelo tanto que los recuerdos que conviven en mi mente por obra de arte de magia se vuelvan realidad, aunque sea por unos segundos, solamente para sentir esas sensaciones nuevamente y no tener que imaginarme tener esa sensación sobre esos recuerdos.
¡Qué duro, papá! Te fuiste y me enseñaste tantas cosas; te fuiste y me seguís enseñando. Me guías en todo, ¡qué locura la verdad! Hasta lo imposible haces. No me podés hablar, pero te entiendo. No te puedo ver, pero te siento. La verdad que sos una locura. Me seguís sorprendiendo. Te amo mucho, papá, sea donde sea que estés.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in