Para dar lugar al silencio
Dejemos morir el estruendo.
Sentados los dos en este asiento,
esta ciudad me da una melancolía que no podría representar con palabras.
Armando un velo con cabellos y lágrimas,
siento la nostalgia de una vida que es un recuerdo.
Qué bello es verte bailar
en la infinidad de este instante donde desconozco qué sigue,
pero sabiendo que es solamente tuyo.
Y cambié tantas veces de ropa,
el corte junto al color de mi pelo,
todo para alejarme de aquel que te amaba,
para olvidarme de aquel
y de mí.
A veces toma tiempo darse cuenta de lo que hiciste,
cuando el amor significa solamente tu palabra
y todo el mundo se está muriendo.
Soy uno en el silencio,
solamente pudiendo visualizarlo
a través del reflejo en tu mirada.
Y creo que mi único miedo de morir
es que conmigo
también muere la manera en la que te veo,
la forma en que interpreto tu historia
y el por qué la hago parte de mí.
Tu historia en mí.
¿Podrías esperar un minuto más?
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