Campeones
No, no va de fútbol.
Competir es valorado como positivo. Cada vez más altos, más fuertes, más... ¿qué?
No me recuerdo con el deseo de haber querido ser mejor que los demás en nada.
Sí he querido ser bueno: en fútbol, en ajedrez, en música, en fotografía, en montaje de vídeos, en actuación... Alguna cosa más, supongo. Pero, en todas esas cosas, siempre quise ser mejor que yo mismo. No más.
Competir con los demás es un abismo.
Tras uno, llega otro. No hay final ni triunfo posible que compense el inacabable esfuerzo. Eso creo.
Competir conmigo mismo, en cambio, es un reto cómodo, sin necesidad de trauma ni decepción.
Si no se consigue, se llega al propio límite. Tampoco hay que obsesionarse.
En esto de escribir, no es solo que no busco ser mejor que quien ahora escribe, alguna vez escribió o tal vez escribirá; ni siquiera pretendo superar lo poco que yo haya conseguido.
Es curioso: me basta el acto mismo.
Escribir me satisface en su propio hacer.
No necesito nada más.
En esta labor he encontrado un refugio contra todo lo que me cansa, me asquea, me aburre o me amenaza.
¿Qué más necesito?
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in