Hay tres mujeres que habitan mis días
Una
tiene la risa encendida
como si el mundo no pudiera romperla,
y cuando todo pesa
abre la noche
para que volvamos a respirar
Otra
sabe escuchar los silencios
tiene manos tranquilas,
de esas que acomodan el caos
sin hacer ruido
y dejan la calma
apoyada sobre la mesa
La tercera
camina con el corazón abierto,
como si amar fuera
una forma de resistencia tiene esa manera
de mirar el mundo
sin cerrarse,
como si todavía creyera
que la ternura
también puede salvar algo
a veces
nos sentamos juntas
con nuestras heridas sobre la mesa
y hablamos
como si el dolor
fuera algo que se pudiera repartir
no digo sus nombres
pero están en cada línea
Porque estas tres mujeres
que parecen personajes
de un poema cualquiera,
son mis amigas
y también
el lugar donde descanso
cuando el mundo duele y la paz me refugia...
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