Lo absurdo de mi sentimentalismo es su costumbre de aferrarse a lo obsoleto.
Una de esas tantas guerras que he leído
debió de ocurrir dentro mío
¿Cuánto dolor costó extirpar tu recuerdo?
y aún así mi deseo se condensa entero
en verte llegar
a cualquier hora, en cualquier momento
ya sea que baje el sol o nos inunde la madrugada
mi guardia está baja, mi puerta está abierta.
El agua me llega hasta los tobillos
y se lleva con ella todo lo que supe ser
al tenerte conmigo.
Los árboles vuelven a revelar sus frutos,
la noche dura lo que una canción.
Sigo teniendo libros sin leer
sigo llorando por las mismas cuestiones
la ilusión hace estragos en mi mente cansada
y aprendí un par de melodías nuevas a las que bailar
y mi puerta está abierta
La batalla terminó y llegó la primavera
desempolvé mis muebles y llené de flores cada rincón
y mi guardia está baja
y mi puerta está abierta.
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