He de traer de vuelta la paz, la fe y la esperanza al mundo.
Soy un pensador,
pero no puedo escribir:
ya no me dejan,
así no puedo vivir...
Voy a contar
el porqué de mi desdicha
(la cual es clara
como agua a la cual se mancha)
Y es que mi madre no me deja
trabajar en mi tesina,
que habrá de salvar
a millones algún día
Un día se levantó bien temprano y me dijo
hijo andá a la mesa
que ya hice el desayuno
Me levanté de mi sucía cama
y mientras yo transaba panes
ella escupió lo duro:
Hijo
vas a tener
que ponerte a laburar,
tu madre está cansada,
y hacen falta unos mangos de mas
Herejía! respondí
Lo que de mí se diga
una vez publique mi pensamiento,
serán versos de ambrosía
y profundo agradecimiento
No hace falta dinero
si a tan sutiles honores
aspiro
Madre, entiende
yo no merezco
destino de colectivero
Pendejo pretencioso,
vos, lo que necesitás,
es
salir un poco
Andá a la calle a caminar,
todo el tiempo con ese
pedo atómico de Platón,
la belleza, la verdad, y
vos sabrás qué otras mierdas
te dedicás a pensar
Lo que sí sé
es que vos no escribiste nada en tu vida
¡Te la pasás viendo videos
de templarios hechos con IA!
Es que vos no lo entenderías:
Sí escribo,
lo que pasa que un párrafo
tarda miles de días
Es tanta verdad
a la que me expongo
día a día
que quisiera ver a otros intentar
Pero bueno, está bien,
la calle voy a transitar,
el ahora baldío
supo ser antes
el refugio de quien traía el pan
Más ahora
ha ganado la hipocresía,
la posmodernidad
y las feministas
Ay si mi padre te viera mamá,
hablando puras falacías,
entenderías los peligros a los cuales
ahora me condenás
Tu papá se fue a vivir a Bruselas
cuando vos tenías un año de edad
y por esa falta desarrollaste un autismo fatal
Dale andá a tu pieza que no te quiero ver más,
y cuando salgas
asegurate de traer un cachoepan
Y se hizo el otro día.
Calzándome mis zapatos de andar
encaré rumbo al centro donde venden los de Senegal
Ahí nomás entré a un restaurant
y me dice el encargado
sí ¿en qué te puedo ayudar?
Vengo... vengo a traer un cv
Un curriculum vitá
Eh... Quiero trabajar
Me vio la cara con intriga,
y me dijo se ve que no te falta comida
Y siguió, bueno
si, seguro pibe,
entrá
Hace falta alguien ahora,
pero ahora ya
Así ingresé a la máquina,
la máquina posmoderna,
la trituradora de carne,
implacable
Siempre funesta
Me dijeron fajiná
No sabía lo que era,
pero cuando empecé
ya lo arranqué a odiar
Me dijeron pibe ¿cómo te llamás?
Mi nombre es Sebastián,
estudio para iluminar
Quitar la venda de los ojos
a los demás,
y de a poco salgan de esa caverna
a la que llaman Sociedad
Me dijeron
buena Sebás jajá,
a ver andá a atender
Esa mesa de allá,
preguntá qué quieren,
si se lo podemos llevar
Eran individuos raros,
con tatuajes que aludían
a motivos bajo mi óptica
satánicos
Reservado, me acerqué
a dichos amantes
de lo pagano,
lo infecto y lo fatuo
Y les dije:
¿Qué les gustaría tomar?
Una Brahma papá,
y un conoepapa
Me acerqué a la máquina
donde (se supone)
he de comandar,
y mi dedo se hubo
de deslizar
No creo en coincidencias,
los dioses me hicieron equivocar
Toqué cuatro
en vez de uno
y, cuando dieron la señal,
tenía cuatro conos
que debía entregar
Supe que alea iacta est
(la suerte está echada),
me jactaré de esta mentira
todo el tiempo que pueda
Entonces agarré un bowl
y tiré en él los snacks,
haciéndolos pasar como una porción
para que no sospecharan
Comieron de lo más bien
y, cuando pidieron la cuenta,
de la trampa antes planteada
se dieron cuenta
Sin esperar réplica
me encaramé a la barra,
les conté la situación
(se hacía difícil
seguir ocultándola)
Me miró el encargado con odio
y me dijo esperame acá
Después de una discusión
me encontré fuera del lugar
Había intentado explicar
que el nueve es un símbolo
no sagrado, que habían aprovechado
los que diseñaron el teclado
para inducir a la equivocación,
que lo mejor era una libreta de comando
Como en la época de las tabernas,
los bufones y los bardos:
Instituciones a las que
la humanidad debía retornar
Pero no funcionó
Con frío, sin esperanza
y convencido de no poder
encajar jamás
Pensé que
antes de rajar
y seguir mi periplo,
tenía una última cosa
que preguntar
Entré y le dije:
Sinceramente
necesito un pedazo de pan flauta,
me pidió mi mamá
Y yo no soy de los que fallan
Volví a a casa con medio kilo y
experiencia en el ambiente laboral
También una promesa cumplida
De la que me enorgulleceré
Hasta el fin de mis días
Cuando cuente a mis nietos
Cómo costaba alimentar sin un papá
Ahora me encuentro en mi hogar,
tengo mil pesos,
un millón de anécdotas para contar
Me serví un poco de vino que guarda mi mama:
Estoy tomando alcohol
habiendo multiplicado el pan
EIAU:
Me siento Bukowski
o quizás Jesús el Mesías
aedos de una época
que los considera ineptos
y gusta de aislarlos
cual eremitas
En fin...
He resuelto darle a este texto
categoría de diario de vida
una bitácora para avisar
la Odisea que es ser un adulto
Y así he de culminar
este primer capítulo
de una larga saga,
a la que he de titular:
Travesías de un Muchacho Laburante
por Sebastián Lamelar
El Aedo

Santiago Bello
Mi equipo de futbol se llama Aqueos FC. Perdimos el partido contra CA Troyanos. Me siento como en la Illíada, en la parte de la playa. O sea: cogido. Pero sé que es parte del plot.
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