No sé por qué hago esto…
si igual vas a fingir que no lo escuchaste.
No quiero quemar el puente,
porque sé que valemos la pena.
Siempre me dio miedo.
Por eso me alejaba cada vez que te sentía cerca.
Pero no estaría hablando
si no supiera que tú también me viste:
luz y sombra.
Reconocernos fue inevitable.
Quisiera que contestaras justo ahora,
entre el sueño de unos y el insomnio de otros.
Escogí este momento
porque sé que estás dormido.
Así no tengo que enfrentar lo que pudiera pasar.
Pero la añoranza siempre vuelve a una frase corta:
“Voy por ti.”
Iríamos a tu casa.
No habría sexo.
Sólo el eco de tu corazón latiendo bajo mi oído.
Sólo eso.
Nuestros ojos miopes reconociéndose.
Aunque sea borroso.
Ese cuerpo que alguna vez me eligió.
Y luego…
me iría.
(Y si tú quieres,
ya no volvería.)
Solo quiero sostener el adiós con las manos.
Dejar un cabello mío en tu espacio,
como prueba mínima
de que estuve cerca.
Y que meses después, al barrer,
te encuentres conmigo en el polvo.
O me aspires sin notarlo.
Da igual.
Sólo quiero que me recuerdes.
No sé si esto es valiente
o cobarde.
Tal vez lo borres en cuanto veas mi nombre.
O lo pongas mientras lavas los trastes,
como si fuera ruido de fondo.
Ojalá esta vez sea distinto.
…
O no.
Ya ni sé.
—
Disclaimer
No hay destinatario.
Solo palabras que ya no cabían en el pecho.
Inspirado en nada.
O en todo.
Ya no distingo
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in