6.02
Me duele tu traición. Me duelen los ojos que te vieron hundir mi capacidad de respuesta a propósito. Me duele la percepción que se dió cuenta tardíamente como elegiste matar mi mente para manipularme sin reparar en el daño que me hacías. Me duele la razón que pudo percibir cómo esperabas a terminar de matar una parte de mi, para seguir con la siguiente. Me duelen las manos aferradas al camino de tu confianza llevadas por el sendero de la destrucción de una vida. Me duele la confianza en la que me apoyaba para construir el mundo que no conocía y cuestionar el que si conocía y vos jugabas conmigo. Me duelen las emociones que me hacías sentir como si fuera un juego para vos agotandome como si fuera un paquete de gomitas.
Las vibraciones se desatan, el piano suena como castañas. Se desliza una y otra vez y va matando toda estructura que existe por y para nada.
Me duele cada vez que quiero relacionarme mostrar mi cuerpo, abrazar, querer. Ya no puedo todo está asociado a todas las veces que te dí un poco de mi cariño, amistad y todo lo que te dí y lo mataste una y otra vez todos los días un poquito. Me duele una y otra vez porque no son traiciones sanas. Lo hiciste una y otra vez, tantas como alcanzaron mia fuerzas. Me convenciste para que no lo viera y te dejara destruir mis amigos, mis amigas, el proyecto de vida. Y vuelve a doler la confianza tantas veces como confié y me traicionaste.
Me duele el aprendizaje porque cada vez que trataba de aprender vos aprovechabas eso para acostumbrarme al maltrato y al dolor. Me duele la manipulación que montaste sobre mi psiquis. Me duele la vida que nunca te imortó.
El zumbido del viento recorre un desierto de madera y arena que vive en la árida muerte de un piano tranquilo que apaga la vida.
Me duele la autoestima porque cada vez que trataba de afirmarme en algo tenías que arruinarlo por nada. Siempre la devaluación y falta de respeto.
Me duele porque te esperé al borde de mi misma con la última migaja de confianza y no me devolviste la vida que me sacaste. Te llevaste mis pedazos y me dejaste tirada en un lugar extraño siendo trozos destrozados de todo lo que fui.
Me duele porque aparecés impidiendo que me vuelva a armar reforzando todo lo que hiciste.
Me duele tu maltrato y después tus pedidos de abrazos mientras tenía que comer. Me duelen los límites que sobrepasaste mientras tu maltrato mataba y confundía mi mente.
Me duele la sanidad mental porque en su destrucción te posaste para destruir mi vida.
Me duele cada recuerdo. Cada abrazo que no dí. Me duele todo, cada parte.
Me duele porque cada paso que dí fue la muerte de algo que amaba y ya me duele tanto que no quiero caminar.
Quiero dormir y soñar con algo que no sea el dolor para no despertarme más mientras sueño para siempre que me despierto y tengo la vida fue parte a parte destrozada y vuelvo a ser feliz y vuelvo a vivir sin morir de dolor. Y todo es sano y hermano, hasta la tristeza. No quiero despertarme más, irme con una sonrisa soñando que vivo.
Me duele el pasado que pasó miles veces y me duele el futuro que ya no puedo construir.
Me duelen las desiciones porque tomaste el control de mi vida para desgarrarla.
Me duele la rabia que me da, a veces, querer abrazarte una vez más, confiar en vos y que no vuelva a pasar. Me duele querer estar tranquila a tu lado. Me duele que es tan grande el abismo de lo que no puedo aceptar. Me duele que todo se haya ido por el caño tan joven.
Me duele no querer que me duela nunca más.
Me duele tu traición.

¿Dónde está mi vida?
No cualquier vida, yo quería la mía. Las palabras cuando no hay salida, ni las palabras. No puedo más con tanto dolor ni deshumanización.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in