Estoy tan acostumbrada al dolor
Que mi cuerpo lo reclama como si fuera suyo
El viento que rompe mis venas
Y atraviesa el halo con su niebla
Arruga la vista y ciega la sierra
Llega a mi puerta
Entra la tormenta
•
Te he visto desde hace tanto
Perseguiendo siempre mi rastro
El susurro de tu viento en mi cuello siento
Acechando la desnudez de mi abrazo
Craqueando todos mis trazos
De negro se viste mi retrato
Cuando la luz abandona este cuarto
•
El agua que moja y quema
Los rayos que encienden y quiebran
Mis manos se entierran en la hiedra
Caen gotas del cielo como esferas
Que atraviesan mis piernas ajenas
Quieres barrerme y firmar mi condena
Siempre la tormenta en mis fábulas encuentras
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