El tiempo, el mío, no es nada más que un bucle infinito,
vida que se repite una y otra vez.
Dolores pasados que regresan,
personas que vienen y se van,
como el día de hoy.
El sol sale tan sólo para esconderse,
y daría lo que fuera por hacer que se quede un ratito más.
Sin embargo, no puede evitar irse,
igual que aquellas hojas de los árboles,
que hoy comienzan a nacer sólo para mañana caer de nuevo.
Y todos nosotros, que nacemos para morir,
cada día.
Muriendo hoy y renaciendo mañana.
Muriendo cuando el sol muere,
y reviviendo cuando lo veo brillar en tu mirada.
Y si hoy no muriera el sol,
si tan sólo fuera posible,
todo sería, por fin, hermoso.
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