Terminé mi café, me arrepiento.
Veo mis manos temblorosas y ensangrentadas.
Trato de limpiarlas, pero es tarde;
la sangre no sale.
Solo alzo mi mirada
y el espejo me observa viendo a un extraño
Oh... qué errores cometí, mi amada...
Me desespero, ruego, no tengo derecho.
Y es cierto.
Ni limpiando mis manos borraré mis desechos.
Y es justo... y es un hecho.
Ya pasó una semana desde aquel suceso.
Y me mato cada día al entrar a mis recuerdos,
porque ya no habrá esos días de amor y desenfreno.
Pero no puedo olvidar el sabor del café.
Tal vez... ya tomé en exceso.
Al final me serví del mismo café,
a escondidas y asustado.
Pero conserva el mismo sabor, el mismo aspecto.
Y después de maldecirme y culparme,
y después de rogar a la cafetería,
la volví a tener, pero con la taza medio vacía.

Sebastián A.
Holaa, ya le he hecho la "mejora" a los poemas, por favor hechenle un vistazo🙏, también tratare de escribir más frecuentemente
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