¿Se puede pedir ayuda sin hablar?
Sin decir una sola palabra,
sin gritar...
Sí, sí se puede.
Se manifiesta en aquello que los adultos llaman "pereza":
se manifestó en mí como:
dormir mucho y no dormir nada,
perder el apetito,
no querer salir de mi habitación,
dejar de hablarle a mis amistades más preciadas,
y sumergirme en un lugar en el que nunca quise entrar,
pero al que fui arrastrada por la fuerza.
¿Qué obtuve a cambio?
Odio,
rencor,
distanciamiento...
Pero nunca un "Esta no eres tú".
La vida continuó y, lo que antes dolía, sanó.
Pero hoy, con nuevos dolores y siendo un adulto
que intenta no caer en el mismo lugar donde de adolescente sufrió,
me pregunto:
¿Tan poco amor me tuvieron?
Mirar cómo alguien se hunde en sí mismo,
no escuchar sus gritos de ayuda...
¿Cómo no puedes darte cuenta de que
a tu hijo se le escapa la vida de las manos?
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