Camino entre cosas que ya no parecen reales.
Los días son niebla,
las voces, ecos que no tocan mi carne,
las luces, demasiado frías para calentarme.
No sé si respiro
o si solo imito la vida
como un fantasma que olvida su nombre.
Hay un hueco en el centro de mí.
No duele como un golpe,
duele como un silencio constante,
como si alguien hubiera apagado la música
y dejado solo el eco del recuerdo.
Y aún así,
con este pecho hueco,
con esta alma que no se reconoce,
te amo.
Te amo con una intensidad
que me rompe los huesos desde adentro,
con un fuego que no calienta,
solo arde.
Cada latido me desgarra.
Cada pensamiento tuyo es un clavo
que se hunde más hondo,
pero no lo detengo.
Porque aunque no me siento viva,
amarte
me hace arder…
y arder, a veces,
se parece a estar viva.
Y si este amor termina por matarme,
al menos sabré
que algo dentro de mí
siguió sintiendo
cuando todo lo demás
ya se había apagado.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in