I.
los últimos días del año siempre nos invitan a reflexionar sobre todo lo vivido y más aún sobre lo aprendido, pero personalmente recordar lo transitado me llena de ansiedad, de frustración y de tener la seguridad de que ya no hay más que esto
debo bajar las expectativas y acostumbrarme a que verdaderamente no hay más que lo que se muestra a la realidad, eso puede ser aterrador o esperanzador, más no deja de ser abrumante.
los sentires se alivianaron y ya no siento esa capa de tristeza que alguna vez me condicionó tanto
la resignación no solo me enseñó sino que también me salvó, el resignarme frente a las decisiones impropias de la vida, resignarme a los principios y a los finales
infinitas veces los caprichos y la absurda ilusión de que las cosas pueden salir como yo quiero me llevaron a las más grandes decepciones
para nada quiero direccionar esto a un temor de que las cosas no van a salir como uno quiere, más empero a tener que aceptar que lo que no es no es, y lo que fue ya no será.
II.
dirigir mi vida, tener mis convicciones, mis metas y sueños, sigue siendo muy confuso, no sé que desear.
y me considero muy neurótica como para no tener un deseo que me invite a moverme
observo e imito el comportamiento ajeno porque tal vez en lo colectivo pueda encontrarme a mí
ansio lograrlo.
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