Después de aquella tormenta,
despertó un sol radiante.
El cielo ardía en magenta...
la noche... deslumbrante.
¿Y ese nuevo amanecer,
fue acaso nuestro final?
La noche me hizo enloquecer,
ya no distingo lo real.
Ver una rosa nacer,
ver un alma florecer,
sentir que puedes merecer,
y fingir que sabes qué hacer.
Te vi fundido en las sombras,
con un eco de lo que fuimos,
en la ausencia que nos nombra,
en el dolor que compartimos.
Existe herida más cruel?
¿O un castigo más sincero?
Es hablar con una pared...
es caer en un basurero.
Me falta el peso de tu amor,
y todo ahora causa temor,
porque el peor error,
fue haberte amado con perdón.
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