Aprender a soltar es difícil, sí. Los momentos que nos llenaron de felicidad se vuelven eternos en nuestras mentes, pero mas difícil de soltar son los momentos más tristes de nuestra vida. Difícil es aprender a soltar el dolor, a desentenderse de lo que esta fuera de nuestras manos. La mayoría se complica pensando en como perdonar el daño que les hicieron, pero una persona consciente de sus emociones y decisiones tiene que lidiar con algo mucho mas complejo, aprender a perdonarse a si mismo.
Mirar un rostro extraño reflejado en el espejo, un niño triste lleno de sueños rotos observándote con decepción por transformarte en todo aquello que juraste jamás convertirte. Si nunca hubo a quien pedirle que nos empuje mas fuerte en la hamaca de la plaza, tus acciones cortaron las cadenas que sostenían el asiento en el que vos mismo hacías fuerza para tomar envión.
Es difícil soltar, pero también es difícil sostener con las manos, aunque estas sangren, todo aquello que caracteriza nuestra esencia, el carácter, el orgullo y sobre todo la dignidad.
El peor sentimiento es la pena por uno mismo, seamos dignos de ser, de sentir y de no perdernos, para no tener que volver a mirar al espejo dentro de veinte años, y tener que pedirnos perdón otra vez.

VINO SUELTO
Todo lo aquí escrito, esta basado en experiencias personales, en historias ajenas y cosas imaginadas. Todo tiene una cuota de realidad, y en la imaginación todo puede pasar.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.
Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in