SOLO MI VIOLENCIA ESTÁ MORALIZADA
Apr 15, 2026
Ningún tipo de violencia es buena, rezan los comunicadores. ¿Sabrán de lo que hablan o solo repiten lo que escucharon y/o enseñaron?. Mientras más progre, más lo rezan. Un rezo por demás cautivante. Por demás comprador. Nada más aceptado que la paz para alguien que se jacte de ser “civilizado”. Ningún tipo de violencia es buena. Un rezo que neutraliza. Paraliza, y nos llena de una moral impropia de nuestra historia emancipadora.
Mientras menos progre, menos se repite el rezo pacifista. Mientras más a la derecha, mientras más cerca del calor del poder, más avalada está la violencia, física y psicológica. Desde el lado derecho de la vida la violencia a veces es necesaria, según afirman los propios derechistas. Pero siempre que es necesaria no es para emancipar, sino todo lo contrario, para colonizar.
¿Cuando hay opresión hay un pacifismo emancipador?. Ante un aniquilamiento económico-social sistemático de un estado hacia su pueblo, o vecino, ¿Hay una mesa de diálogo emancipadora?. ¿Siempre la violencia está mal? ¿La violencia de nuestros próceres estaba mal?. Pero esas son las palabras que los progresistas esperan para desarrollar su discurso opaco, sumiso, naif y falto de chispa. “Eran otros tiempos”,”la violencia atrae más violencia”, “Hoy hay otras formas”, “No se puede comparar, son distintas épocas” entre las frases más repetidas para seguir siendo sumiso ante la violencia del poder. ¿Acaso quien plantea que existen escenarios donde la violencia es necesaria está buscando ejercerla ante el mínimo conflicto?,¿existe solo un tipo de violencia como respuesta a las violencias recibidas?, ¿Por qué todo tiene que definirse en un binarismo infinito?
La gente ya fue, duerme junto al celular..
En otras épocas era la televisión, hoy es el celular. En las épocas doradas de la televisión el poder estaba ahí. Y más allá de que obviamente muchísimos contenidos televisivos fueron y son de una calidad supina, la gran mayoría, (y sobre todo los masivos) eran todo lo contrario. Y el poder estaba ahí. Definiendo conductores, ajustando discursos, censurando otros, empalmando publicidad con contenido acorde, suministrando espacio a personas que jueguen para el establishment y demás estrategias para hacer ese medio de comunicación un medio de dominación. Y curiosamente, cuando alguien planteaba el efecto dominador de la tv la gente decía que no veía o que veía poco. La ventaja de ese falso argumento (falso porque la masividad de la televisión sobre todo en los 90´ era abrumadora) era que la televisión no podía ser vista fuera de la casa, es decir en un exterior. Uno no podía llevarse la televisión a donde fuera, entonces quien decía esto, se cubría de estar expuesto a la contaminación audiovisual del aparato de moda.
Hoy el poder cuenta con un elemento de dominación de masas más sofisticado que el televisor: el celular. Y si bien desde la teoría el celular es una creación tecnológica impresionante, que abre las posibilidades de una comunicación global al instante y acelera procesos productivos y tiene múltiples virtudes intrínsecas, en la práctica todo eso queda bien relegado para poner por delante de todo la dominación de masas. El argumento que en algún momento la gente usaba para separarse de la “caja boba”, ese que no veía mucha tele o que directamente no veía, hoy con el celular carece de sentido. Todos llevamos con nosotros una máquina de distraer, una máquina que nos vende cosas todo el tiempo. Una máquina que nos dice quien es bueno, quien es malo, quién es gracioso, quien es aburrido, quién es cool, quien es un meado, quien tenes que ser, quien no tenes que ser, quien hace la guerra, quien hace la paz. Todos se creen libres, pero nadie lo es. Más esclavos de nuestro propio mundo de miniatura no podemos estar. Más sumisos ante nuestro algoritmo no podemos vivir. Más separados de los que piensan diferente no es posible.
Para los “defensores de causas perdidas” igualmente tengo una aclaración: existen contenidos valiosos en las redes sociales. Existen espacios donde la cultura ensaya un intento de florecer. Existen medios y personas que combaten la dominación que propone el poder a través de sus tanques multinacionales, anclados en las redes. Existen, tranquilos. No todo es malo, tranquilos. Dicho esto sepan que lo que abunda, y en demasía, es la basura. Es la dominación hasta el más mínimo detalle (ejemplo maquillaje en las mujeres). El formateo de la mente y el cuerpo para ser prototipos humanos idénticos, con devoción por los famosos millonarios (influencers) porque las corporaciones nos dicen escondidos en figuras publicas que eso es a lo que hay que aspirar, admiración por el apolítico porque la “política es mala” y una exaltación escalofriante por la meritocracia que incluso penetró en el interior del progresismo mediático. ¿Cómo puede creer una persona promedio que está a salvo de semejante bombardeo si el medio por el cual se transmite toda esta basura es el aparato al cual más atención le presta durante el día?
Argentina 2026: violencia y sumisión transmitida por celular.
El poder no descansa, la violencia tampoco: Los palos para quien protesta, los despidos para quien trabaja, los insultos para las minorías. El hostigamiento por redes sociales a gran escala desde el estado. Todas violencias. Todas en nombre de la ley y el orden. Todas efectuadas por la paz que quiere guerra. Todo sin freno, todo a plena luz del día, todo grotesco. ¿Cuánto soportan los cuerpos oprimidos sin darse cuenta de un posible contragolpe violento?. La historia de nuestras tierras nos enseñó que tarde o temprano esa violencia del opresor es respondida con la violencia de los oprimidos. Se manifiesta como las circunstancias de la época lo determinen, pero se manifiesta. Ningún comunicador puede detener eso, pero sí ralentizar. Y en esa ralentización se pierden trabajos, se pierden esperanzas, se pierden conciencias, se cierran estómagos cansados de esperar la correlación de fuerzas, se pierden vidas.
Curiosamente siempre los que piden esperar, agazaparse para construir una estratégia son los que pase lo que pase tendrán su plato de comida todos los días y su techo que los protegerá del frío y de la lluvia o del calor, según corresponda.
De a poquito se corre el arco hasta no tenerlo más a la vista. Las cosas no suceden de un momento a otro sino que se construyen. Se teje minuciosamente, se especula, se condiciona, se convence, se miente, se manipula, se entorpece, se confunde. Después se consolidan las nuevas verdades en los medios de comunicación. Se crea el famoso “sentido común”. ¿batalla cultural? si, siempre existió. Un claro ejemplo es el de las manifestaciones. Allí históricamente se daba por sentado que las calles pueden estar obstaculizadas transitoriamente y era trabajo de la policía de tránsito ayudar a vehículos y peatones a encontrar una alternativa para continuar su destino, desviando la arteria afectada, conectado otras. Pero lo que en principio es un derecho constitucional: protestar cortando una calle, se convirtió en otra cosa.
Al poder no le causa mucha empatía una manifestación en la calle, y muy a contracorriente de nuestra idiosincrasia, fue tejiendo un cúmulo de supuestas verdades absolutas que sus cómplices mediáticos se encargaron de esparcir entre los ciudadanos fundamentalmente a través del celular, esa máquina que los humanos la usan para distraer y dar órdenes de manera amena. Como dije anteriormente: podés creerte libre de elegir, pero si esa máquina la llevas con vos a todos lados y la usas todo el tiempo entonces el poder a través de sus cuentas de redes sociales, sus páginas, aplicaciones, plataformas y sus publicidades te torcerán el brazo, quieras o no. Mientras más uses tu celular, más atado al poder estarás.
Hoy en 2026 cortar una calle es peor que robarle a un discapacitado. Y no solo está mal para el poder, sino para la mayoría de las personas. Incluso para la mayoría de los que protestan, buscando levantar consignas, quejarse, pero sin afectar el tránsito.
Pude comprobarlo con mucha vergüenza, al ver como una cantidad incalculable de personas hacía esfuerzos sobrehumanos para caminar por la vereda rumbo al congreso de la nación, en una reciente manifestación. Todo para no cortar una calle. Ahí está la sumisión expresada con una nitidez escalofriante. La telaraña del poder se había terminado de tejer con nosotros adentro. Porque solo mi violencia está moralizada.
Pasa el tiempo y las señales de agotamiento del pueblo se multiplican. El pajarito come ceso de los medios progres nos recuerda que no podemos ser violentos. El recuerdo del 2001 nos pisa los talones mentales. ¿Fue 100% pacífica la revuelta del 2001?. En estos días muchos vaticinan un nuevo 2001, pero nunca llega. Pasa algo cruel y ahí vuelven los recuerdos y alguien que dice “va a explotar como en el 2001” pero nunca llega. ¿Por qué no llega? ¿Por qué las personas basureadas y hostigadas no se unen colectivamente y de manera espontánea salen a la calle a luchar como en el 2001? el sonido de una notificación nos da la respuesta, y ahí aparece el elemento de estos días, el que está retrasando la inevitable rebelión: el celular.
Pienso y no puedo evitar pensar de nuevo: que gran herramienta el celular. Que gran avance de la humanidad. Que progreso colectivo en pos de una comunicación dinámica y rápida para conectarnos. Que lastima que se use fundamentalmente para dominar, para distraer, para separarnos.
La telaraña del poder se había terminado de tejer con nosotros adentro. Porque solo mi violencia está moralizada.
P.D. Gracias Sara.
Marco Aurelio Maldonado
Soy periodista. También escribo guiones para producciones audiovisuales, me gusta editar y filmar. Tengo un canal de YouTube de humor junto a mi compañera, les dejo el enlace 👇
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.
Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in