Sismo en la ciudad de las montañas
Dec 2, 2025
Siempre me gustó contar cómo nos conocimos: cómo llegó sin invitación y sin conocerme a uno de mis cumpleaños; como un invitado inesperado, llegó a mover mi mundo por completo. A y yo éramos muy diferentes, pero a la vez uno mismo. Nos criamos juntos por muchos años; fuimos amigos, compañeros y luego familia, siempre cómplices. Nos amamos profundamente, construyendo una vida llena de silencios que abrazaban. Vivimos juntos, nos cuidamos y nos abrazamos todas las veces que nos fue posible.
Cuando nuestra relación terminó, para mí fue como un sismo bajo mis pies, con una magnitud nunca antes registrada y una intensidad inmedible. No podía creer que todo ese amor se hubiera enterrado por completo entre escombros. Lo que me rompió el corazón fue eso: saber que el amor se termina.
O eso creía, hasta que me senté a escribir esto. ¿Realmente el amor se terminó? Sé con certeza que el mío no. Yo me quedé con todo el amor en las manos, que luego vacié en maletas y regresé a casa.
A él le escribí solo hasta que ya no estaba conmigo. Probablemente, en sus cumpleaños o fechas especiales, alguna vez le escribí palabras de amor; pero cuando se fue, comencé a escribirle todo lo que ya no le podía decir. Años después de que lo nuestro terminara, le escribí una última carta.
Marzo 2025 · Guadalajara, México.
A,
te escribo desde una ciudad que me hubiera gustado conocer contigo, donde me hubiera gustado formar un hogar a tu lado. Próximamente va a ser mi ciudad; por fin me voy a mudar de allá, de donde siempre me dijiste que no pertenecía, que todo me quedaba pequeño. Supongo que ya dejé de esperarte, dejé morir la posibilidad de que un día ibas a volver. Me vine a buscar mi propio camino. Ahora más kilómetros nos separarán y probablemente nunca nos volveremos a ver.
A veces paso por lugares donde nos amamos y me detengo a verlos por última vez, a decirles que los recuerdo, que aunque tú y yo andemos en caminos diferentes, esos lugares siempre serán nuestros.
¿Te acuerdas cuándo nos amábamos? ¿Te acuerdas cuánto nos amamos? Algunas noches se me olvida tu risa, tu mirada, tu olor, y la tristeza me invade el pecho. Pienso que te perdí para siempre, que ya ni siquiera tengo eso último que me quedaba de ti, nuestras memorias. Otras noches te recuerdo con toda la claridad que habita en mi, todo lo que es tuyo que hoy existe en cada parte de mi cuerpo, tus gestos se me cuelan en la cara, tus palabras atropellan en mis discursos cada vez que tienen oportunidad.
La música siempre fue lo nuestro; nos comunicábamos con canciones, y me gusta pensar que, incluso después de todos estos años, eso sigue siendo real. Quisiera saber qué recuerdos atesoras de mí, de nosotros. ¿Qué canciones escuchas y me piensas? Quisiera saber si, de vez en cuando, antes de dormir junto a ella, piensas en mí.
Me tomó años entender y aceptar la parte más difícil de esta historia: que nunca volveremos a estar juntos. Que todo lo que hoy quiero está tan lejos de ti. ¿Por qué no pude ser todo lo que querías? ¿Por qué tuve que aprender a dejarte de amar y tener el corazón rotísimo por años? Nunca lo sabré, y supongo que ahora ya no importa.
A, hiciste tantas cosas por mí, que no alcanza la memoria. Me cuidaste como no me habían cuidado antes, me amaste como no me habían amado nunca.
Esta no es solo una carta de despedida; es también una carta de agradecimiento. Tu existencia marcó el rumbo de mi vida. Sin ti, sin tu amor, tu cariño y tu paciencia, yo no sería. Sin tus caricias, tus besos y tus espacios, yo no estaría. Quiero decirte que te amé sin miedo, que te seguí siempre con tanta certeza porque sabía que donde estuvieras tú, yo estaría mejor. Que nuestro amor fue un amor que me enseñó cosas que jamás imaginé que existían. Gracias por amarnos tanto, gracias por esperarme, por enseñarme, por verme como realmente era; gracias por el amor que nos tuvimos.
Gracias por amarme a tu manera; siempre fue suficiente. Tal vez algún día nos encontraremos en la calle y no nos reconoceremos, o tal vez sí. Pero con certeza sé que ya no somos los mismos de hace cinco años, que esas versiones de nosotros ya no existen; se quedaron bajo los escombros.

Laura Victoria
Intensa y exploradora. Psicóloga y ceramista. Escucho, contemplo y me asombro. Me encanta el amor y el mar. La luna y las flores me guían.
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