¿El sentimiento cambia?
Madura, es verdad.
Respiras, comes, duermes.
Ríes, conversas y, a veces,
hasta te olvidas de él.
Eso ya es un cambio, ¿no?
¿No?
Me explico.
Mi vida, de pronto, se ha llenado de rostros nuevos:
algunos serios, otros alegres.
Con algunos converso por largo rato,
con otros no tanto.
Pero hay un rostro que extraño.
Y no diría mucho ni poco,
porque ¿cómo mides eso?
Sin embargo, confieso que en mi mesa aún hay una silla extra.
Que en mi caja —esa llena de cosas que me ha dado la gente que aprecio— he guardado intactas algunas fotografías.
También que aquel libro que adorna mi librero conserva el sello desde el día que lo compré.
Debo confesar que ese rostro sigue conmigo.
Que en los pequeños momentos que tengo para mí
me gusta recordarlo,
no poco, sino mucho.
Quizás, quien cambia es uno.
Nuevas rutinas.
Nueva gente.
Nueva novedad.
¿Y el sentimiento?
Quizás algunos no cambian.
Quizás permanecen dentro.
Este, por ejemplo,
me acompaña.
No poco.
No mucho.
Siempre.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in