Qué tan evocadora puede ser su mirada.
Qué tan profundos lucen sus ojos.
Qué tan ardientes pueden ser sus labios.
Hace frío afuera.
Realmente deseo salir,
pero ya es muy tarde.
Las calles cada vez son más grises.
La ciudad ya no luce tan grande.
Aún espero en la estación.
Un bus que no tenga retorno,
que me lleve a lo desconocido.
Una neblina densa cubre todo a mi alrededor,
dejando tras de sí cenizas
que lentamente queman mis recuerdos.
Aún trato de ser optimista,
pero he perdido la noción.
Ya no sé hacia dónde voy.
Bogotá nunca fue tan chica.
Siento que estoy perdido
en una infinita espiral.
El tiempo perdido no volverá,
y mi viaje hacia la nada
me aleja cada vez más.
Tal vez no vuelvas,
pero aún quedan los recuerdos,
que caen hasta el fondo,
junto con la espesa lluvia.
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