Sílfide angustiada,
pan y brillo repartes;
en tus ojos vi el amanecer
y en tu canto, grises atardeceres.
Gotas de vino caen de tu rostro,
alimentando un río de negras pirañas.
El viento no juega a tu favor,
ni la sonrisa de dolor que dibujas.
Te regalo mi pañuelo de cálidas margaritas
para que seques las lágrimas de tu carita.
Te obsequio mi aliento y mi calor
para que cubras de sol tu piel de noche.
Rostro de muñeca, labios de cereza,
me encanta verte florecer,
respirar el polen de tu sonrisa
que germina todo a su paso.
Qué fortuna que no escuches mi canto;
de amores imposibles ya tengo tanto.
Prefiero verte de seda,
tras bambalinas, igual que Julieta.
Espero que mis plegarias sanen tu canto,
que la amarga miel ya no nazca de tu llanto.
Y que algún día pueda verte sonreír,
no por compromiso ni por encargo,
sino por un amor sincero y soñado.

Alexander Verano
Aquí comparto mis versos como quien deja cartas sin remitente: esperando tocar el alma de quien los lea, o simplemente, escuchar el eco de mis propios sentimientos.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in