Un huracán de tristeza arrasó mi jardin desteñido
Las flores morían en mis manos formando surcos en ellas
Líneas profundas en las que oculto mi rostro.
Hay un brillo atrás de mi pupila izquierda
La que todavía ve
Esperanza podrida, esperanza perdida
Porque el niño viejo que soy, que fui
Dejo de palpitar
Se volvió arena, tiempo, olvido.
Me deshago en palabras, inútiles
Palabras vacías, viejas, perdidas
Palabras con las que construí un laberinto sin salida
Palabras viejas, hundidas, vacías.
Se me escapa el alma por los ojos
Un grito nace en mi garganta para estrellarse en mi frente
Toda la tensión y el dolor se acumulan en mis dientes
Pierdo la voz, se abre en dos mi pecho
Una estrella nace de mi sangre dejando cenizas en mis venas.
Tengo nubes en mis pestañas abiertas como paraguas
Oscuro cielo ya no te tengo miedo
Te tengo miedo?
Te entretengo, te canto, te bailo
Te disparo balas de salitre con armas echas de lágrimas.
Se me oxida la mirada como una estatua rota
Olvidada, desgastada
Mi cuerpo tiembla, soy neblina
Ya no tengo hojas de colores ni césped verde
Ahora solo tengo viento
Y mil puñales que me atraviesan en silencio.
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