Laten mis cienes.
Pesan mis ojos.
Una pequeña pero constante presión mantiene presa la parte posterior de mi cabeza.
Y aún falta demasiado para que me libere del yugo de la lejanía.
Paso a paso las voces de la mente mantienen acorralado al silencio de la noche y no dan lugar a reflexiones.
Sólo hay en ellas repeticiones de lo que no hice, no hay progreso, no hay felicitaciones, no hay nada bueno a pesar de tener mucho de lo que alguna vez hubiese soñado.
En los momentos de caos, el silencio era confort.
Y hoy en el confort, el silencio es caos.
Quisiera estar satisfecha con la vida que tengo.
Aunque esta noche, me conformo con tener paz.
Pero las voces, cuales nubes recargadas hacen lluvias torrenciales, y rayos descargados en mis ojos que iracundos se enrojecen soportando tal castigo interno.
Me desmorono en el suelo y las lágrimas no dejan de salir, el sollozo es inevitable y me siento débil, pequeña, indefensa...me duele cada parte de mí.
Y justo después de descargar las más profundas decepciones, despierto en el mudo y limpio lienzo del vacío.
Ahora puedo saborear el silencio y puedo oír el sonido de la tranquilidad nocturna.
¿Será ésta la paz que buscaba?
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Chiara Antichi
Bienvenid@ a mi perfil. Escribo cuando me siento con emociones muy fuertes. Espero que puedan disfrutar mis relatos, dame tu opinion 🤗 y ayudame comprándome un cafecito ☕
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