Si el amor a primera vista no existía,
lo inventamos esa noche,
cuando tus ojos se cruzaron con los míos
y el mundo, de pronto,
se volvió un murmullo lejano.
En un instante,
tuve la necesidad de inventar
un idioma que nadie más entendiera
que solo nosotros habláramos
Un lenguaje propio.
Tu sonrisa era una puerta,
un secreto a medio abrir,
y yo, sin saberlo,
buscaba pretextos para alcanzarte,
como quien se mete en el mar
sin temer que las olas lo arrastren hacia las profundidades.
Esa noche, construimos algo eterno
en la fugacidad de un segundo.
Un lenguaje nacido de la urgencia,
del deseo de no dejar ir
aquello que todavía no tenía nombre
pero ya nos pertenecía.
Antes de hablarte,
tu mirada ya había firmado el pacto:
habría un "nosotros",
y vos serías, desde entonces
inevitablemente,
parte de mi vida.
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Cielo Hochberg
No sé por qué siempre que escribo termino hablando de ausencias, de muerte y de amor. Será que quizás son las únicas formas de vida que conozco.
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