Seres humanos.
Jul 1, 2024
...
Los de fuera.
A la derecha, (más o menos cobarde, pues toda ella es servil con los poderosos y se envalentona con los débiles), la inmigración, siempre que no sea de un rico (futbolista o así), le parece negativa.
Cualquier delito cometido por un inmigrante lo elevan a la categoría de "es lo que trae esta gente".
Y da igual toda evidencia. En esto y en todo, porque para la derecha, la alta y la baja, lo evidente no cuenta si cuenta la verdad de la derecha.
Toda persona en este país, conoce a otras personas que sin haber nacido entre estas fronteras, aquí viven. Lo frecuente es que esas personas hagan trabajos que a la mayoría no nos apetece hacer.
Basta con fijarse un poco para ver que quienes cuidan a nuestros mayores, en muchos casos, son personas inmigrantes. Y están, como no, los jornaleros del campo, pastores, peones de albañilería, pocería y desatrancos, transportistas...
España se levanta cada día necesitando a muchas personas a las que la derecha culpa de todos los males. (Esto pasa también en Francia, Italia, Alemania, etc...).
Este es un modo sencillo de evadir responsabilidades. Culpar al débil. (El Capitalismo se basa en eso).
Y así, el fascismo, gana posiciones por todas partes.
El Capitalismo es fascista incluso aunque no le convenga. Degradar las sociedades hasta el nivel de lo que hoy sucede en Argentina, no es bueno para casi nadie, pero el Capitalismo sabe que toda crisis, aunque arruine a algunos de los suyos, con el tiempo, le sale rentable. Al fin y al cabo, aquel que no aguante una debacle, es que no supo hacerse con un salvavidas en lo del Titanic.
Cuando se habla de inmigración, se tiende a hacerlo desde una mirada alejada del sencillo drama humano, como si "esas gentes" no fueran nosotros, como si fueran de otra especie. No se piensa en ellos como en seres humanos que, en muchos casos, se juegan la vida para llegar aquí porque su vida no vale nada en su allí. Niños, adolescentes, madres, padres, familias enteras en una tragedia que solo pretende poder tener la posibilidad de soñar, de vivir.
Se discute el modo de tratar este "problema" sin acudir a pensar ni por un instante en que de lo que se habla es de personas, tan merecedoras de respeto y de un futuro, tan válidas y con tanto potencial como cualquiera de los que, por suerte, nacimos a este lado de la raya.
Todos hacemos sociedad. Todos aportamos. Todos podemos dar rendimiento, consuelo, ingenio, ayuda, arte, ciencia, inventos. ¿Por qué despreciar todo eso?
Si hoy se fueran todos los inmigrantes, "legales e ilegales", tendríamos un grave problema.
Pero es más fácil culparlos de todo. Es más fácil ser ciegos.
Y así, con esa ceguera acomodaticia, vamos directos al matadero.
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