maldigo a las putas
maldigo el alcohol
maldigo todo placer
que me amamanta como prisionera
¡maldigo al mismo corazón!
destinatario de blasfemias
maldigo mis ojos
maldigo las lágrimas
maldigo a los viejos borrachos
y sus orinas en la muralla
maldigo el primer beso
maldigo el último orgasmo
maldigo el mar
maldigo las estrellas y su luz
que para esclarecer este cielo
no alcanzan
maldigo las cicatrices
maldigo los puños en la pared
maldigo el pasto
que con mudos sollozos riego
maldigo el principio, el fin
pero, por sobre todo
la mitad del camino
maldigo la tibieza y el miedo
maldigo la cobardía
(ay, sí, sí
cuánto la maldigo)
maldigo el bajón de cada droga
maldigo el dolor de estómago
y la sangre que brota
maldigo la niñez desplomada
maldigo la tortura que no cesa
maldigo el amor construido
desde propiedades e iglesias
maldigo la necesidad de saberse
maldigo la ilusión de pertenecer
maldigo la paciencia
maldigo la desesperanza
maldigo la inocente risa
maldigo el desapego
maldigo la ofuscada violencia
(con tanta tristeza)
maldigo el beso que no llega
maldigo las letras
maldigo el canto
maldigo nuestras alas
maldigo la memoria
de aquello que no escurre
maldigo la nostalgia
que comerá mis sesos
maldigo la ciudad
maldigo el puerto
maldigo cada lugar
en donde reímos perdidos
sin saber que el amor
(...maldito dios)
nos anunciaba el inevitable
triste
desganado
juicio.
y aún, queda tanto por maldecir; décadas y funerales, renacimientos y descomposiciones. ¡dadme toda maldición a mí!
maldigo el suicidio de violeta parra, ¿cuánto duele amar, amar y maldecir?
¡maldigo!
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in