Llámame egoísta, pero he aprendido a amar lo que sólo yo puedo apreciar.
He perdido el ansia del compartir, pues la belleza de los pequeños detalles no puede verse a través de una lupa. Hace falta mucho más para sentir lo inexplicable y explicar lo invisible.
Y soy también un poco reservada, quizás, pero es el resultado del dar mis palabras y recibir sólo una mera respuesta vacía.
¿Qué sabe el mundo de sí mismo si lo único que ve en el espejo es una vida rutinaria y las calles llenas de prisa y ruido?
¿Es que nadie se ha parado a ver la flor que ha crecido en la maceta del vecino? ¿O la sonrisa de la panadera? ¿O el gato que siempre duerme en la misma esquina?
¿Es que a nadie le interesa cómo lucen las calles cuando sólo existen ojos observadores?
Busquen la belleza en lo sencillo
y no en lo artificial,
y será entonces cuando el cielo
adquiera el color que guarda
por si un día aprenden a amar.

Blanca Bermúdez
Escribo para sacar del alma lo que no se puede decir en voz alta. Gracias por leerme. Quédate. Comenta.
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