No lo estaba buscando, pero sí, era una posibilidad.
No lo deseaba profundamente, pero sí, era una ilusión.
Quizás un esbozo de luz, una chispa de amor, una diminuta semilla creciendo en mi vientre.
Me encontraba triste y con incertidumbre. Trazaba un camino con piedras sueltas y polvo, pero a lo lejos, al costado del camino, las flores, los yuyos y arbustos decoraban la vista, y me imaginaba caminando por aquel lugar, y esa sensación se volvía placentera.
Las semanas pasaron, todos con sus rutinas, yo con mis nervios. Tal vez lo quería más de lo que creía, o quizás fue el miedo que me hizo soltarlo sin querer. Y una noche, luego de un dolor profundo, como si una mano me lo arrebatara del vientre, envuelto en una manta roja se fue, volvió a la tierra.
Yo, junte mi manos, pedí fuerzas y segui, sigo...

Ancla
Solo me gusta escribir para no olvidar los sentimientos o para volver a sentirlos. Gracias por leerme.
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