Seducción
Yo seduzco no doblego
Yo te entrego mis manos
Sucias, inquietas
Pero con la verdad palpitante entre ellas
Yo te ofrezco flores
La fruta fresca
El agua limpida
La piel dispuesta
Para acallar tormentas
Ofrendas de verano
Para poder amanecer
entre tus pliegues
un domingo cualquiera
Y no te pido que te rompas
No te quiero muerto
Como una naturaleza herida
De tanta nulidad
Yo te necesito sostener
Te quiero encumbrar
A la cima de tus sueños
A que flotes por un universo
Irreal y delicioso
De silencio y veleidad
Yo seduzco, no doblego
No destrozo lo que ahnelas
No detengo el tiempo para que encalles en mis bordes
No busco la arremetida final
Ni la sangre deslizándose furiosa por la franja izquierda del retablo
Yo, recuerda bien,
Te seduzco
No te doblego.

Yom Hernández
Aquí un licenciado en Historia, loco por la literatura que lee y escribe pertinazmente. Padre de tres libros publicados por Ed Atlantis, Ed Adarve, Ed Cuadranta.
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