¿Qué puedo decir de quien se ha encargado, con una precisión casi invisible, de borrar cada parte de mí? Como si hubiera sido un lienzo y tus manos, sin siquiera proponérselo, hubieran ido desdibujando cada trazo hasta dejar solo un fondo vacío. No quedó rastro de lo que fui, ni de lo que quise ser. Apenas una silueta difusa que ya no reconoce su propia forma.
Me hiciste sentir la nada misma. No como un golpe brusco, no como una caída repentina, sino como un desgaste lento, constante, silencioso. Como si poco a poco me hubieras enseñado que no hay nada dentro de mí que valga la pena sostener. Y ahora, cuando intento encontrarme, solo encuentro ese eco hueco que repite tu ausencia.
Creo que nada es lo que merecés escuchar. No porque no haya palabras, sino porque todas parecen insuficientes, o tal vez demasiado cargadas para alguien que no supo —o no quiso— ver lo que estaba pasando en mí. El silencio, quizás, sería más justo. Un silencio tan grande como el espacio que dejaste.
Y aun así, hay preguntas que me persiguen. ¿Qué se sentirá amar y ser amado de verdad? No desde este lugar roto, no desde esta necesidad que confunde amor con apego, sino desde algo más puro, más entero. Me pregunto cómo será sentirse suficiente para alguien, cómo será no dudar cada segundo del lugar que uno ocupa en el corazón del otro.
Tal vez nunca lo supe. Tal vez por eso me aferré tanto a vos, como quien intenta llenar un abismo con las manos. Pensé que en vos estaba todo lo que me faltaba, que tu presencia podía devolverme lo que yo no encontraba en mí. Pero ahora entiendo, aunque duela, que no se puede construir nada sobre la nada.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in