Es de noche y la cama a mi lado sigue vacía. Me recuesto, sintiendo cómo la soledad se adueña del espacio, como si cada centímetro fuera un recuerdo no dicho. Cierro los ojos, y en esa oscuridad silenciosa, te imagino.
Te veo, con tus ojos achinados que siempre buscaban los míos, y esos lunares en tu cuello, diminutos, pero que siempre me hipnotizaron. Te imagino acercándote, con una sonrisa que ya no existe, y siento cómo la nostalgia se apodera de mí.
En mi imaginación, te doy un beso en la frente, como si pudiera atraparte en un instante. Y tú me miras, con esa mezcla de cariño y despedida. Nos vemos sin decir nada, solo dejándonos sentir el peso de lo que fuimos, sabiendo que ya no podemos volver atrás.
Cada vez que te miro, hay un abismo, una distancia que se vuelve insuperable,
pero aún así, tus ojos, tus gestos, viven en mí. Sigo necesitando verte, aunque ya no sé quién eres. Y a veces, ni siquiera sé quién soy yo sin ti.
Me despides con un beso suave en la frente, y mis lágrimas caen sin ruido. Te bendigo, deseando con un susurro que tus días sean plenos. Y aunque sé que no estás, abro los ojos y vuelve el vacío. Pero los cierro otra vez, con esa frágil esperanza de verte, solo una vez más.
Y aunque mañana despierte sin ti otra vez, esta noche me quedaré aquí,
con los ojos cerrados, amándote en silencio
hasta que yo aprenda a vivir sin ti.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in