La idea del suicidio no salía de su cabeza en especial porque le resultaba tentador pensar en que si lo cometía; el dolor, la tristeza, ansiedad y el miedo, entre tantos aspectos negativos de su persona que lo atormentada diariamente, dejarían de acompañarlo o por lo menos eso quería creer.
Esos pensamientos podian ser oscuros y perturbadores para cualquier persona pero no para él, para él significaban una luz de esperanza vista desde una habitación de paredes negras.
Algo le parecía irónico de esa idea, y era la posibilidad de sentir dolor o sufrir demasiado mientras su "alma" dejaba su cuerpo físico.
En cuanto al posible "castigo" divino por haber atentado contra su propia vida, no le preocupaba en absoluto ya que de adolescente una vez leyó una frase..."El infierno es aquí y ahora, nadie nos juzgará por nuestras decisiones en la vida...pues nosotros somos nuestros propios jueces".
Había olvidado el autor y el libro, pero no esa frase que le cambió por completo su perspectiva del cielo y el infierno que su propia madre católica devota le había enseñado desde pequeño.
Su propio infierno en vida era su cabeza y no necesitaba que un hombre color rojo con cuernos y cola puntiaguda le pícara los ojos para "sufrir" por sus pecados.
A menudo fantaseaba con cómo reaccionarían sus conocidos y familiares al escuchar la triste noticia de su pronta partida.
Imaginaba quienes llorarían y quienes dirían que era de esperar ese trágico final con tantas visitas al psiquiatra.
Probablemente culparía a mis allegados por no haberlo notado, como si podrían haber hecho algo al respecto.
A mi mejor amigo Juan lo juzgarian por no ayudarme, pero ellos no podrían saber que a él no le contaba sobre esos pensamientos. De igual modo no podría haberme ayudado.
Imaginaba titulares " Joven de 26 años es hayado muerto en su departamento en Cerro Alegre, causa de la muerte ahorcamiento, investigan si alguien de su entorno tenía conocimiento de sus intenciones"
-Ja, que ironía morir aquí.
Pensaba antes de al fin cerrar los ojos y dormir. Lo máscercano a morirse que tenía.
Día tras día los pensamientos persistian o empeoraban, a veces cambiaban detalles, escenarios, momentos pero al final del día tenían la misma esencia. Muerte. La suya.
Una mañana despertó distinto, no sentía nada. Era como si su cerebro se hubiera apagado.
Se lavó la cara y miró su su reflejo en el espejo...memorizando cada detalle de su rostro como si fuera la última vez que lo viera.
Entonces lo supo...había llegado el día. La cuenta regresiva había terminado.
Se vistió, acarició a su gato dejándole suficiente comida para tres días, cerró la puerta con llave dejándola escondida en el marco de la puerta y caminó al padaredo del micro que lo llevaría a Playa Torpederas.
Se bajó una parada antes para poder caminar tranquilo por la costa, apreciando el mar y sintiendo en su piel la suave brisa marina.
No sentía nada negativo, al contrario, disfrutaba placenteramente todas las sensaciones físicas que le producía el exterior.
Llegando al balneario se quitó los zapatos y caminó descalzo por la arena aún fría. Se paró en la orilla del agua esperando que una pequeña ola le regalara una caricia a sus pies. Miró al cielo casi despejado agradeciendo por todo lo bueno que había vivido hasta entonces, incluyendo esa hermosa mañana en la playa.
Ya decidido caminó hasta la mítica Piedra Feliz. Al borde del precipicio y lejos de sentir temor, cerró los ojos y se lanzó al vacío.
"Un joven más fue victima del suicidio al perder la vida en la ya famosa piedra feliz de valparaiso, familiares y amigos se quejan en el hospital donde el fallecido recibía atención psicológica y psiquiátrica, todo indica que no lo habrían querido medicar ni recibir su pedido de internación voluntaria"
"Analizan dinamitar la fatídica piedra para evitar la visita de futuras víctimas orilladas al suicidio, al igual avanza propuesta para que la salud mental sea considerado un tema a regular y concientizar, ya que sigue siendo un tabú entre los ciudadanos"
"Madre del último joven fallecido en La piedra feliz pinta una lápida en los restos de la roca: que en paz descanse, rezo por tu alma"
Juan fue a su casa para buscar al gato de su mejor amigo y algunos recuerdos que querría conservar de él, al entrar encontró una nota en el refrigerador: Y si morir al final significa perdonarnos para permitirnos una nueva oportunidad por vivir diferente.

Catalina Flores
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