Deseas pintar con tus dedos todos los colores, dibujante de ilusiones.
Y yo, siempre entre mis renglones, distraído.
Nunca supe quedarme dormido,
siempre me quedé contando las estrellas.
Tú eres una de ellas.
Veo tus huellas, pero el paisaje me mantiene entretenido.
Creo que me he perdido y cambiado mi rumbo,
pura casualidad o un sentimiento profundo.
¿Pero qué se le va a hacer?
Los dos siempre estuvimos en contra del mundo.
~
Cayó la noche y busqué el sentimiento, un campo de espigas y la brisa del viento.
Aquí adentro, en la imaginación, tuve la sensación de ver tu rostro, las líneas de tu sonrisa en la oscuridad, y estrellas, miles de ellas, contorneando tu figura, dándole claridad.
Te quise alcanzar sin tener fortuna, tu vestido blanco como la luna. Tú y ella convertidas en una, en las líneas de tus manos, la buenaventura.
Estoy haciendo puntillismo, trazando los esquemas. Me da gracia que tu mano izquierda todavía se entrena.
En esta noche buena, mi derecha es del diablo, y solo te hablo de emociones desbordadas a las que aferrarse: fauvismo, y un Cristo desangrado, borrado, desfigurado, crucificado en un árbol por su linaje.
La barca sagrada llamada Mandjet apenas ha comenzado el viaje.
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