Brisa del mar
*Desperté de golpe .No recordaba como había llegado a esa playa tan familiar, con ese sol filtrando mis pestañas como miel derramada. Frente ami tres personas: un hombre calvo de lentes junto a unas barcas, y más allá, en el muelle viejo y desgastado, dos mujeres.
Pero ella...
La vi y me congelé. Alta, de cabello oscuro como la noche, piel dorada salpicada de pecas qué parecían constelaciones. Y esos ojos Dios esos "ojos" verdes como la zamioculcas. El hombre, tal vez su padre, me lanzó una mirada cómplice antes de gritarme:
¿Que esperas? El agua no muerde.
Mis pies se movieron solos. El mar me trago hasta las rodillas, luego hasta la cintura. Cuando estuve a unas brazada de distancia, olía a sandía y camelias. No hubo palabras: su mano en mi trapecio me atrajo como una marea, su boca encontró la mía con un beso que sabía a dulce de cereza.
Lo que sucedió después fue un torbellino de olas y piel. Sus gemidos se mesclaban con el chillido de la madera vieja, sus uñas rasgaban mi espalda ¿Eran sus besos o las olas lo que me ahogaba?
Y entonces sentí un vacío.
Desperté envuelto es mis sábanas las cuales estaban frías y a lo lejos el eco de una risa pícara flotando en mi cuarto. Desde entonces toda las veces que salgo a nadar me acuerdo de alguien quien no existe y o no conozco aún.
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