Quién diria, que esos ojos que admire como al sol solo sabían mentir.
Yo, creyendo con el peso del alma,entregándome entera, mientras él se reía en silencio de mis caricias. Admiró mi cuerpo,nunca mi esencia.
Me regalaba su tiempo solo cuando el deseo lo llamaba, solo cuando yo me convertía en placer y no en persona.
Nunca me amó. Prometía cuidarme, pero jamás se cuidó de hacerme daño.Juró que esta vez sería distinto
y sí…. fue diferente, más hondo, más cruel, más doloroso que la última vez.
Porque no solo me rompió, me enseñó que hay personas que realmente sus ojos engañan.
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