Start writing for free on quadernoKarma
Mi inepcia comenzó en la adolescencia,
con reproches e increpación a aquello que dejaba de ser,
obligado a crecer.
Perdí todo lo que me hacía increíble;
ya no quería aprender,
no deseaba saber nada, nada.
Mas anhelaba ser escuchado,
ser amado,
que me dejaran en paz,
volver a ser incorrupto.
Entonces inició la incubación,
mi termorregulación fallaba,
y solo sentía calor:
ese horrible calor
que se mezclaba con la tibieza de
mi alma amarga.
Dejaba de ser un niño,
pero aún no era adulto;
me acercaba más a ser un poroto
una persona despreciable.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in