cuando me preguntan qué veo en vos,
eso que los demás no logran ver,
me quedo sin una respuesta breve,
porque intentar explicarlo
sería limitar con palabras
todo lo que siento.
me escuchás cuando ni yo puedo soportar mi voz,
y aún cuando fui tormenta
y te causé estragos,
te quedaste.
creíste en mí,
incluso cuando yo misma te hice dudar.
volvés a confiar,
como si tus ojos supieran algo que el mundo olvidó de mí.
y me mirás,
a pesar de que manché tu camisa blanca,
no sólo con mi labial,
sino con intenciones que dolieron,
con errores
que abrieron heridas en tu manos.
y aún así,
me devolvés la mirada
como si todavía pudieras hacerlo,
sin esfuerzo alguno.
más allá de toda la sangre que perdimos en el intento.
porque vos siempre me mirás con esos ojos amielados.
cuando nadie más se queda,
cuando incluso vos estás herido,
seguís viendo lo mejor de mí.
conocés mis impulsos,
sabés de qué soy capaz;
aunque hayan ráfagas de miedo
las abrazas sin juzgarme.
y hacés por mí
lo que otros ni se atreven.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in